“No todo el mundo está preparado para ser emprendedor”. Máximo Cavazzani

maximoEl fundador de Etermax y creador de hits como Preguntados o Apalabrados, explica cuáles son los desafíos que encontró al liderar su propia empresa.

Para Máximo Cavazzani, los juegos Apalabrados y Preguntados no fueron casos de éxito aislados. Detrás de estos desarrollos, asegura, hay un foco y un método de trabajo a través del cual consigue no estancarse o limitarse a añorar el pasado. Todo se basa en una clave. “Siempre lo que aconsejo es hacer, no para que te vaya bien, sino para darte cuenta de que todo lo que vos crees que es fácil no lo es. Ese es el choque con la realidad que te empieza a cambiar la cabeza”, resume Cavazzani.

Etermax fue fundada en 2009 y hoy cuenta con más de 200 empleados. Apalabrados, que fue el juego más descargado de 2012 en España, y Preguntados, su hit de 2014, aparecen como los dos juegos más destacados en su portfolio.

Cavazzani cuenta que haber desarrollado su primera app solo, en el cuarto que ocupaba en la casa de sus padres, fue un desafío que marcó su carrera profesional. “Fue difícil porque se programó en un lenguaje que no conocía. Tuve que hacerlo a las patadas y aprender un montón de cosas, pero me enseñó el gran trecho que hay entre el dicho y el hecho”, relata hoy, sobre la que resultaría la primera aplicación del mundo para comprar interacciones. “Me permitió al año siguiente fundar Etermax, simplemente para continuar eso”, agrega.

Estar al frente de su propia compañía, explica Cavazzani, impone una exigencia de crear y renovarse todos los días, una dinámica que, finalmente, resulta su combustible creador. “Es sentir que estás en un barco grande y que todos los días está un centímetro más abajo. Es la presión que te pone el propio emprendimiento y que me hizo hacer Apalabrados”, asegura.

Sin embargo, el fundador de Etermax asegura que el desafío de emprender puede no ser gratificante para cualquiera. “No todo el mundo está preparado para ser emprendedor. Requiere mucho de uno mismo, saber manejar la frustración, saber que hace esto por algo más que el dinero o el reconomcimiento”, asegura el ex estudiante de sistemas en ITBA.

A futuro, mientras tanto, Cavazzani no planifica un horizonte muy distante de lo su trabajo hoy. Ambicioso, su meta es seguir creciendo. “Me veo subiendo una montaña que nunca termina. Es la verdad. Si Etermax vale un millón, cien millones o mil millones, yo siempre voy a querer la próxima escala porque es la forma que tengo de medir mi éxito. Una de las cosas que aprendí al tener éxito tan temprano es pensar en el largo plazo. Es peor mirar el éxito pasado que nunca haberlo tenido”.

Nota de Comunidad de Negocios de la Naciòn.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*