Internet de las cosas: la revolución tecnológica que cambiará al mundo

resizerZapatillas deportivas que cuentan kilómetros; collares para perros que informan sobre sus movimientos; cubeteras que mandan mensajes cuando alguien se excedió con la ingesta de alcohol; medias que ponen pausa en la película o serie al momento en que el espectador se quedó dormido. Y millones de otros gadgets, útiles o no tanto, que por ahora solo están en la imaginación -o los laboratorios- de los inventores del mañana. Sí, es la llamada “nueva revolución industrial” conocida como Internet de las Cosas.

La mayoría de los artículos sobre Internet de las Cosas –traducción de Internet of Things (IoT)- comienza con una definición acerca de las implicancias del fenómeno porque su concepto es resbaladizo y todavía resulta del todo familiar. La presencia de la palabra “cosas” lo inunda de ambigüedad. En realidad, no es tan complejo: se trata de objetos conectados a través de la red que utilizan esa conexión para recabar información y, más tarde, desarrollar una acción.

Internet de las Cosas no es una ilusión futurista que se divisa a lo lejos; ya llegó y es una realidad tangible en dispositivos que se utilizan en la vida diaria. Por ejemplo, todos aquellos aparatos a los que se les agrega el prefijo “Smart”: los smartphones, los smart TV, hasta algunos aires acondicionado. La nomenclatura no indica que sean inteligentes, sino su posibilidad de conectarlos a Internet.

La gran revolución que se avizora será por su producción vehemente en los próximos años. La revista Business Insider calcula que, para 2020, se triplicará la cantidad de objetos conectados a Internet hasta llegar a los 24 mil millones, sumado a los 10 mil millones que habrá en los dispositivos ya establecidos antes mencionados. La inversión que demandará ronda los 6 trillones de dólares

Consultado por Infobae, el licenciado Enrique Carrier, fundador y director del estudio especializado en análisis del mercado tecnológico Carrier y Asoc., fue cauto a pesar de la hiperproducción venidera: “Internet de las Cosas va a significar un cambio muy grande, pero no en lo inmediato porque va a tardar que llegue a un grado relevante de masividad. Hoy es curiosidad y su uso es muy puntual. El gran salto en términos de masividad lo va a pegar dentro de 15 o 20 años”.

La explosión de IoT reorientó el rumbo de las compañías fabricantes de tecnología. Entre las empresas que mayor inversión destinan y destinarán a este mercado, aparecen los gigantes Amazon, AT&T, IBM y Google. “El negocio de las computadoras está retrocediendo y el de los smartphones desacelerando porque todo el mundo ya tiene y pasa a ser una industria de reposición. Los productores de tecnología ahora apuntan de lleno a IoT porque hay un terreno fértil muy grande”, señaló Carrier.

Internet de las Cosas se encuentra en una primera etapa todavía muy incipiente. Por el momento, casi la totalidad de los equipos que se pueden adquirir integran un paquete fusionado que no se puede separar. La fase siguiente será la de estandarización en la que se espera que los distintos accesorios interactúen entre sí.

“En una primera etapa vamos a tener gran desarrollo en salud porque los equipos van a ser caros y solo destinados a cuestiones que justifiquen el gasto. Después se transformará en un fenómeno tan masivo que llegará a objetos de uso cotidiano como, por ejemplo, heladeras que hagan el pedido solas cuando sea necesario”, aseguró el analista de mercado.

Emprendimientos en IoT

En Argentina, a años luz de los grandes países generadores de tecnología, el mercado de Internet de las Cosas permanece supeditado, en su mayoría, a startups que producen sus dispositivos y lo comercializan a empresas que buscan una optimización de su servicio y no tanto, por ahora, a clientes particulares ávidos de confort. Entre ellas se destacan:

Genosha

Martín Rabaglia, el Director de Teconología y Experiencias de la agencia Genosha, a su vez, es uno de los promotores de los encuentros IoT Bue que reúne cerca de 1700 participantes entre emprendedores e interesados. “El meetup tiene dos características. Primero, sigue la senda de la experimentación y la enseñanza con talleres, pero también expone los proyectos que hay dando vueltas en Argentina y Latinoamérica”, explicó a Infobae.

El foco de las reuniones ahora radica en la estabilización de los proyectos y en el intento de traspasar la barrera de los objetos industriales para dar lugar a equipos de uso cotidiano. Rabaglia sostuvo: “Las importaciones siguen siendo un problema. Innovar en hardware desde Argentina es difícil ya que no siempre contamos con los componentes para dar el salto. Es vital tener una política que permita obtener rápidamente el acceso a herramientas para continuar los prototipos de experiencias”.

Uno de los primeros proyectos de Genosha, la agencia de la cual es CTO, se trata de un bar cervecero artesanal en Paraná, que será el primero del país en tener todas las instalaciones conectadas. “La idea es permitir a los clientes saber, entre otras cosas, qué estilos de cervezas hay disponibles gracias a un sensorizado, lo que sumado a otros factores creemos que van a hacer el lugar especial e irrepetible”.

QuadMinds

Una de las empresas que registró mayor crecimiento desde su fundación en 2010 es QuadMinds. La compañía se especializa en brindar soluciones en logística. “La media del mercado indica que cuando una empresa incorpora IoT se reduce hasta casi un 10% los costos logísticos mensuales”, dijo a Infobae su CEO y fundador, Guillermo Castelli.

Dentro de los clientes de la firma, se destacan dos por su peso específico. En primer lugar, Aerolíneas Argentinas, que realiza 1200 viajes diarios en los que se trasladan 1400 tripulantes desde y hacia los aeropuertos, contrató el servicio de QuadMins con el objetivo de mejorar la puntualidad y optimizar la planificación. Para eso fue necesario instalar rastreadores en los vehículos encargados del traslado, además de un tablero de control que cruza la información de los vuelos y recorridos con el estado del tránsito que brinda Google. De ese modo, les permite estimar los tiempos de arribo de cada tripulante.

Castelli afirmó: “Los resultados fueron concretos. Aerolíneas Argentinas pasó de cumplir con el 72% de los tiempos de despegue a 86%. La media de cumplimiento de las aerolíneas en América Latina es de 82%, lo que la ubica por encima del promedio regional”.

Otro de sus grandes clientes es AESA, la empresa dedicada a la gestión de residuos en la Ciudad de Buenos Aires. La intención de la compañía era marcar una diferenciación con respecto a sus competidores y por eso acudieron a QuadMinds para que les instalen sensores de llenado en sus contenedores. Estos equipos están vinculados con otros recursos de AESA, como camiones e inspectores, a través de la plataforma que ofrece la startup.

“Gracias a esto, la empresa hace un uso sumamente eficiente de sus recursos. La información recopilada por los sensores permite acceder a detalles en tiempo real y, en base a eso, mejorar todos los puntos de su operatoria”, sostuvo el CEO, quien además dio su parecer sobre el fenómeno que se viene: “IoT es parte de una nueva revolución tecnológica. En un futuro no muy lejano no se va a concebir ninguna fabricación de activos que no tengan una conexión a Internet”.

BFC Sensors

“Somos una empresa joven dedicada ciento por ciento al diseño, desarrollo e implementación de soluciones inteligentes de telemetría y control inalámbrico M2M (machine to machine), es decir, sin la intervención del usuario”, así definió la startup su CEO y cofundador, Santiago Boselli.

BFC Sensors lleva tres años en el mercado y su negocio consiste en el sensado, monitoreo y control de diferentes variables en tiempo real. Los sensores inalámbricos de la compañía miden variables como la temperatura (entre -90ºC a 130ºC), la humedad relativa, el consumo energético, la existencia de corriente eléctrica y la geoposición.

Boselli indicó a Infobae: “Actualmente, estamos comercializando nuestras líneas de sensores en las industrias de salud y alimentos, porque es allí donde existe la problemática relacionada al control de la calidad de los medicamentos y los productos alimenticios”.

Asimismo, los sensores de consumo de BFC Sensors pueden utilizarse en cualquier industria, incluso en el hogar. “Contamos con un dispositivo específicamente diseñado para el monitoreo y control de riego en jardines verticales y horizontales”, comentó. Y concluyó: “Internet de las Cosas no es un nicho, es una forma de vida”.

Varix

El proyecto, que ganó el premio BA IoT 2015 en la categoría Verde, consiste en una plataforma para monitoreo de variables a través de múltiples sensores y su evaluación en tiempo real basada en Internet. Los datos se analizan y, además de mostrarse en reportes, se emiten avisos automáticos según reglas preestablecidas.

Varix evolucionó en forma notoria en el último año: “Inicialmente estaba pensada para medir el clima en distintos puntos de la ciudad de Buenos Aires, pero continuamos su desarrollo y nos orientamos en particular a la agricultura y ganadería”, contó a Infobae uno de sus creadores, Daniel Comesaña que, a su vez, añadió: “Pasamos de una plataforma basada en sensores de corto alcance y controladores conectados por cable a sensores inteligentes conectados por Wi-Fi”.

Comesaña le concedió un gran valor a la fascinación que IoT despierta a nivel mundial: “Gracias a ese interés están bajando los costos de los componentes, lo que nos permite ajustar las soluciones a las necesidades locales, como ser extensión del territorio, tipo de ganadería y conocimiento del mercado. Por ejemplo, ahora estamos trabajando en sensores con alcances de varios kilómetros para áreas rurales”.

Las casas inteligentes

Hasta el momento, la apuesta más difundida en tecnología IoT son los hogares inteligentes. Hace ya algunos años que se puede programar, por ejemplo, el encendido de la calefacción desde fuera de casa en invierno o determinar una hora para que las persianas se levanten en los casadías soleados de verano. El concepto que usan los arquitectos o ingenieros es “domótica” y refiere a los sistemas capaces de automatizar acciones en la vivienda.

En los hogares inteligentes, prácticamente todos los subsistemas electrónicos como iluminación cortinas, climatización, audio y video son controlables. La programación se puede realizar a través de cualquier dispositivo: celulares, tablets, televisores o los touchscreens y controles remotos nativos del sistema.

Mariano Rodríguez, gerente comercial de Solidmation -asentada hace cinco años en el mercado del software para domótica- dijo a Infobae: “En otros países como España o EEUU, se produjo un crecimiento pronunciado en el mercado. En Argentina todavía no se vio ese avance, pero estamos convencidos de que en el corto plazo va a haber una evolución fuerte”.

Por su parte, Nicolás Salvaneschi, responsable comercial del competidor Haustech, agregó: “Sin duda dejará de ser una excepción el hogar inteligente para convertirse en habitual. Hoy en día ya lo es en otros países y cada vez son más los estudios de arquitectura, empresas de cortinas y climatización que se acercan a nosotros para interiorizarse sobre la domótica”.

En términos de seguridad, también ofrece ciertas ventajas con respecto a la casa o departamento tradicional: “Si te vas de vacaciones, podés programar tu hogar para que en determinadas horas se prendan las luces o un equipo de música y así simular presencia dentro de la casa. Si alguien busca para robar una casa vacía, lo puede despistar”, comentó Rodríguez.

A su vez, el hogar inteligente permite un mayor cuidado medioambiental y un ahorro energético considerable: “También tiene beneficios para el medio ambiente dado que se puede controlar la cantidad de energía consumida y automatizar el encendido y apagado de equipos según el clima u horarios”, acotó Salvaneschi a Infobae.

El mercado de la domótica ya no es tan exclusivo como en sus inicios, en los que sólo se apuntaba al target socioeconómico más alto. Esa apertura se produjo gracias a que ya es posible comprar equipos por separado sin la necesidad de adquirir todo el paquete. “Por caso, el servicio más económico que hoy tenemos es uno para programar el encendido y apagado de luces que sale 1.200 pesos cuando antes la menor inversión que había que hacer era de 5 mil o 6 mil dólares”, admitió Rodríguez.

Texto: Maxi Fernández (INFOBAE)

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