La historia de elepants (o cómo hacer de un pijama el último grito de la moda)

La marca argentina de pantalones de diseño que se impuso entre los niños y adolescentes cerrará 2016 con ventas por $ 100 millones

emprendedores-2237554w620Es el único varón de siete hermanos. A los 20 años se compró unos pijamas a cuadros en los Estados Unidos para usarlos en sus eventos sociales: asados, pospartido de rugby y boliches. Los demás le decían payaso, ridículo. Cuatro años después, Augusto Mustafá es dueño de Elepants, la marca de pantalones de diseño más popular entre el público de 13 a 25 años, y estima una facturación anual de $ 100 millones para 2016.

La iniciativa de fundar la marca la tomó a fines de 2012, cuando comenzó a notar que cada vez más personas se interesaban por sus pantalones. “Tenía unos ahorros de $ 10.000, entonces agarré un día y fui a Once con mi mamá a comprar telas; mucha variedad y poca cantidad al principio. Luego mi hermana mayor me presentó a su cuñada que arreglaba ropa; le mostré lo que quería armar y así empezamos. Como todavía trabajaba en la empresa familiar y además estudiaba, sólo vendía en un showroom en mi casa todos los días, de 6 a 9 de la noche”, cuenta Mustafá.

A mediados del año siguiente se contactó a través de Facebook con la marca de alpargatas QA para ver si las podía vender con Elepants. Lo que sucedió finalmente es que terminó conociendo a su futuro socio, Fermín Laborde, que había fundado la empresa de calzado tres años antes. Juntos decidieron invertir $ 100.000 entre los dos y unir ambas marcas sin perder su respectiva identidad. “No nos conocíamos con Fermín, pero en la primera reunión ya surgió que íbamos a ser socios; sabía que iba a ser importante la experiencia de su emprendimiento”, dice Mustafá.

En 2014 abrieron una oficina de 120 metros cuadrados en avenida Córdoba y Callo, donde también guardaban la mercadería. Dos años después, los socios se expandieron a 3 pisos completos en el mismo edificio, y dos depósitos en Palermo y Belgrano.

“Reinvertimos el 100% de las ganancias. También ampliamos el personal, pasamos de ser sólo 7 empleados a 58; muchos vienen de cinco años de experiencia en compañías grandes como Ford, Rapsodia, Nobleza Picardo y Arcor”, explican.

En los últimos dos años también expandieron su red comercial: pasaron de tener un local en Recoleta a operar cinco tiendas exclusivas, 15 franquicias y más de 100 puntos de venta multimarca con presencia en todo el país, en los que se comercializan sus pantalones a un precio promedio de 580 pesos. Además tienen un pie en el exterior con una sucursal en la capital de Paraguay.

“Para este año nuestro gran objetivo era abrir locales en los shoppings, que representan una mayor vidriera para la empresa. Los inversores de afuera van ahí a ver cuáles son las 40 marcas que juegan en las grandes ligas. Desde el mes pasado estamos en Alto Palermo, Distrito Arcos, Dot y Abasto. Queremos seguir creciendo también en locales exclusivos, pero sin salirnos de los multimarca”, afirman.

Elepants logró un volumen tal de producción que teje sus propios diseños. “Hacemos más de 300 mil metros por modelo, y entre 15 y 20 dibujos nuevos por mes”, sostiene.

En noviembre último viajaron a China para tener una primera experiencia para ver si era posible producir allá. “No podemos ir en contra de donde sopla el viento, nos tenemos que adaptar y movernos en la misma dirección. No queremos quedarnos fuera del mercado y para seguir en juego y ser competitivos, mudar la fabricación allá es una posibilidad si después queremos exportar a otros países”, indican.

Negocio exportable

A fin de mes Mustafá y Laborde viajarán a Medellín, Colombia, para asistir a la Feria Internacional de Diseño, donde esperan captar posibles inversores o encontrar potenciales clientes de otros países para su modelo de franquicias.

“Afuera este tipo de prendas está tabulada como pijamas. Queremos ser la marca mundial referente de pantalones de diseño”, auguran.

Pero los pantalones no son las únicas prendas que hoy vende Elepants. En el último tiempo, la marca incorporó nuevas propuestas a su portafolio como camperas, gorros, buzos, vestidos, trajes de baño y hasta fundas de celular.

“De a poco vamos aprendiendo a calcular los volúmenes para la demanda de cada prenda, pero por suerte los clientes respondieron a los nuevos diseños que sacamos”, cuentan. El 10% de las 190.000 prendas que venden son a través de e-commerce.

“Nuestra perspectiva es profesionalizar lo que hicimos. En dos años crecimos muy rápido. Ahora queremos afianzarnos y ser menos riesgosos; es un gran desafío mantenernos en el tiempo, porque un crecimiento exponencial puede venirse a pique en la misma velocidad”, se sinceran los dos emprendedores.

Laborde, oriundo de Trenque Lauquen, estudió Administración Agraria en la UBA. Augusto había arrancado Publicidad en la Asociación Argentina de Publicidad (AAP), pero dejó la carrera para dedicarse al 100% a la empresa. Ahora está haciendo un posgrado de dirección para pequeñas empresas (DPME) en el IAE. “Si quiero seguir en este camino me tengo que empezar a formar en otros aspectos, si no el negocio se termina yendo de las manos”, concluye.

El modelo que genera un efecto contagio

Desde que Elepants irrumpió en el mercado con los originales pijamas para uso cotidiano, no son pocas las nuevas marcas que surgieron con prendas similares. Tartanpants, Le Couture y Suárez son algunas de las empresas que comercializan este tipo de pantalones. La innovación constante es la única manera de continuar líderes, opinan los dueños de Elepants. “Los pantalones cada vez tienen menos incidencia y comenzamos a darle más fuerza a otros productos. Si no, no podríamos abrir la cantidad de locales que tenemos; con una única prenda es imposible”, dicen.

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